15.10.09

Estrenando portafolio

Nuevo y mejorado portafolio.

2.10.09

De la experiencia visual y la evolución de las máquinas.

Ensayo inspirado en La Maquina de Visión de Paul Virilio.


En general, los ojos funcionan como unas cámaras fotográficas sencillas. La lente del cristalino forma en la retina una imagen invertida de los objetos que enfoca y la retina se corresponde con la película sensible a la luz. Las células con forma de conos están conectadas de forma individual con otras fibras nerviosas, de modo que los estímulos que llegan a cada una de ellas se reproducen y permiten distinguir los pequeños detalles. Por otro lado, las células con forma de bastones se conectan en grupo y responden a los estímulos que alcanzan un área general (es decir, los estímulos luminosos), pero no tienen capacidad para separar los pequeños detalles de la imagen visual. Los movimientos del globo ocular hacia la derecha, izquierda, arriba, abajo y a los lados se llevan a cabo por los seis músculos oculares y son muy precisos. Se ha estimado que los ojos pueden moverse para enfocar en, al menos, cien mil puntos distintos del campo visual. (…) El movimiento ocular y la fusión de las imágenes también contribuyen en la estimación visual del tamaño y la distancia (…).


La experiencia visual humana se compone de propiedades y características bastante complejas, tanto en la actividad fisiológica como en la interpretación abstracta. Acciones tales como ver, observar, detallar, analizar, son propias de esta experiencia y comprende interpretaciones distintas según puntos de vista que además posicionan al individuo en una ubicación espacial y temporal frente a la imagen permitida por las condiciones de luz y distancia. Tal relativismo nos deja claro que cada individuo posee una percepción propia de lo observado, sumado a su conocimiento previo construido por la experiencia. Básicamente ésta es la experiencia visual que comprende la relación humana con el entorno, pero a lo largo de los años han surgido alternativas que han modificado el punto de observación; la manera de asomarse al mundo e interpretar significados descritos por la imagen. Con la aparición de la fotografía y el video, el ojo humano reconoce imágenes transportadas a un plano bidimensional desde coordenadas espacio-temporales distintas, permitiéndose adentrar distintos y variados campos visuales (algunos imposibles en la experiencia directa), extendiendo así, a manera de uso de herramientas, las posibilidades de alcance entre el individuo y la imagen. Pero sigue siendo él (individuo-humano) quien interpreta lo observado; quien analiza, reacciona y finalmente concluye frente a la información visual descrita. ¿Qué sucedería si a una maquina-herramienta se le adicionara esta propiedad de interpretar? inimaginables alcances le permitirían adentrarse a lo que para nosotros es considerado limite en cuanto a coordenadas de espacio, tiempo y captación lumínica (entre otras infinitas limitantes), además de la posibilidad de procesar el significado de la información arrojando todo tipo de conclusiones. ¿Sería entonces la percepción humana reemplazada, o más bien intervenida por este nuevo “arrojador de información”? Este intervalo adicional en el recorrido de la imagen desde su origen a nuestros entendimientos podría significar mayores alteraciones de la información recibida, dando cabida al cuestionamiento de la veracidad de tales imágenes, o mas bien, de tales conclusiones arrojadas por la maquina.

Se comprende que toda innovación tecnológica en las herramientas supone un cambio en la percepción del individuo que las utiliza para acceder a cierta información perceptual. En el caso de la imagen, en el viaje que recorren hasta nuestros sentidos, han aumentado los intervalos por los cuales se perturban gradualmente las características de la información. Pero también es cierto que los alcances de los recorridos han posibilitado distancias antes inimaginables, llevándonos a muchos a la pre-conclusión conformista de que la perdida de la totalidad de la información es el precio a pagar por su acceso facilitado por las máquinas. Pero leer los resultados arrojados por la capacidad de percepción de una máquina implicaría una estandarización de la información, y la acogida de resultados como exactos e inequívocos (partiendo de la pre-concepción de que las máquinas arrojan resultados precisos y estándar, extentos del error. ¿Quién le refuta a una calculadora los resultados arrojados?), pero que posiblemente sean falsos, alterados, o disuasivos. Se abre entonces la posibilidad de una alteración con consecuencias aún más graves: la de la manipulación de la información. Si las grandes tecnologías de los últimos tiempos se encuentran vigiladas y manipuladas por agentes poderosos (de condición humana y codiciosa), éstas mismas podrían ser utilizadas para manipularnos, haciéndonos tomar a priori información (previamente procesada por sujeto-máquina al parecer con más alcances y capacidades que nosotros) como verídica. O quien sabe si este sujeto-máquina alcance niveles perceptuales tan elevados que sea capaz de tomar decisiones sobre el destino y uso de la información reconocida (a manera de Hall 900 de Odisea del Espacio 2001).


En fin, existen miles de posibilidades positivas y negativas acerca de la introducción de nuevas herramientas perceptuales. Aceptar la introducción de nuevas tecnologías a nuestras vidas siempre conlleva a enfrentar paradigmas acerca de las alteraciones que implicarían para nosotros el acoger éstas herramientas en el futuro. Sin embargo, tal como la predicción fisiológica de que perderemos las uñas y las amígdalas por desuso, posiblemente perdamos capacidades de percepción, debido al uso (carente de cuestionamiento) de herramientas que puedan llegar a suplantarnos.


MARIA JOSE MARULANDA